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Last updateLun, 03 Abr 2017 8pm

“El karma de Macri son los negocios que su padre hizo con De Vido”

El pasado 1° de marzo, el periodista Luis Gasulla publicó “El negocio político de la obra pública”, su cuarto libro, que cuenta con el aporte de Alicia Panero y Juan Parrilla.

En él, Gasulla revela la trama oculta de la corrupción relacionada con la obra pública argentina durante los últimos 30 años. No hay grieta: su repaso va desde el surgimiento de la patria contratista, el club del peaje durante el menemismo y los conflictos de intereses en los noventa, hasta el saqueo a las arcas públicas durante el kirchnerismo, sus antecedentes en Santa Cruz y la gestión del PRO en la Ciudad, los empresarios amigos y los vasos comunicantes entre Franco Macri y los Kirchner.

El libro, editado por Sudamericana, cuenta con decenas de imperdibles entrevistas, llenas de anécdotas jugosas sobre las relaciones cruzadas entre el poder K y familiares directos del hoy presidente Mauricio Macri. Adelanto 24 habló con su autor.

-¿Es comparable la corrupción K con la de Cambiemos?

-La obra pública es el gran desafío que tendrá este año Cambiemos. Este gobierno aún no ha tenido escándalos de corrupción de proporciones vinculadas con ese tema. Los conflictos de intereses de Macri son la mochila que carga de su pasado. Su padre fue el símbolo de la patria contratista y fue uno de los empresarios que negociaba obras con Néstor Kirchner. Su primo, Ángelo Calcaterra, mantenía una estrecha relación con Lázaro Báez. El karma de Macri son los negocios que realizó su padre con Julio De Vido. No es comparable con la corrupción. Los Kirchner saquearon las arcas públicas. Es así. Y el libro repasa esos desaguisados, y suma las entrevistas con contratistas del Estado que lo sabían pero que participaron de esa fiesta. Kirchner creó y sumó jugadores, como Austral Construcciones.

-¿Cómo surgió ese inmenso monstruo de la obra pública que fue Austral Construcciones?

-En una tarde noche de whiskys. Lázaro y Néstor compartían su pasión por el deporte, el dinero y las bebidas alcohólicas fuertes. Lázaro era un gestor de la obra pública del gobernador Kirchner. O sea, los contratistas se sentaban a negociar con él. Antes de llegar al poder nacional, le acercaron la idea de crear una empresa pequeña de construcción. Fue la excusa perfecta de Kirchner para montar la más gran caja política de la historia reciente argentina. Cada vez que Néstor salía de gira por el interior del país había que recaudar. En el libro aparecen anécdotas maravillosas de esos momentos. Recaudar era que el empresario, para quedarse con una licitación, se tenía que poner.

-¿Fueron originales o ésto ya pasaba durante el menemismo?

-No inventaron nada. Durante el menemismo la coima se institucionalizó, pero las obras se hacían. Acá fue un saqueo. El 82 por ciento del total de las obras de Santa Cruz fueron para Báez y sus empresas satélites; la mitad no se terminaron. Schoklender manejó 1296 millones para viviendas sociales; la mitad fue deficitaria y la otra parte quedó inconclusa. Báez tenía que obedecer porque le convenía. Por eso aceptó a alquilar los hoteles de los Kirchner. Mientras tanto, se producía el gran desfalco del siglo XXI, la compra de un porcentaje de YPF a través de los Eskanazi que venían de comprar el banco de Santa Cruz.

-¿Hasta cuándo aguantará Báez el silencio en prisión?

-Hasta que le toquen a un hijo. A Martín. Eso no pasará con Sebastián Casanello, al menos por ahora, porque el juez está custodiado por secretarios que pertenecen a La Cámpora. Durante 3 años enfrío la causa por pedido de Cristina. Por eso Báez se siente traicionado porque sabe que el juez responde a los pedidos de la ex Presidenta. Si tocan a un hijo, Báez hablará. Y Cristina lo sabe. Cuando cambió el gobierno, la opinión pública pedía justicia y acabar con la impunidad. Era Ella o el contratista símbolo del kirchnerismo. Báez debía caer.

-¿Fue el único empresario beneficiado por el gobierno anterior?

-Creer que la corrupción en la obra pública se agota en Báez, es una estupidez. No fue la excepción sino la regla. Lo que pasa es que su caso es emblemático y le refaccionaba la casa a los Kirchner y alquilaba sus hoteles. Eran socios. Minoritario como Cristóbal López o Eskenazi. En cada provincia hubo un Lázaro Báez. En el libro repaso sus nombres y sus historias, como el caso de Rovella Carranza en San Luis con los Rodríguez Saá.

-¿Y en la Ciudad?

-La figura de Nicky Caputo aparece en la constelación del universo PRO. Un empresario que también tejió excelentes relaciones con José López a través del Grupo Farallón, los que alquilaban la casa donde vivía el ex secretario de Obra Pública actualmente detenido. Calcaterra jugaba a nivel nacional. Pero, a diferencia de Báez, son empresarios de carrera, con trayectoria de 50 años con sus padres en la obra pública. Un empresario admite el lobby y se pregunta cuál es el delito. El delito es cuando ofrecés algo a cambio de quedarte con una licitación.

fuente:adelanto24


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